619 - El perro y la pulga.

Un perro dormía sobre la piel de un
cordero capón, cuando una de sus pulgas, sintiendo el olor de lana
grasienta, juzgó que allí encontraría mejor vida y más abrigo de los
dientes y las uñas del perro de cuya sangre se nutría; y sin pensarlo más
abandonó al perro y se introdujo en la espesa lana. Quiso, primero, con
sumo trabajo, llegar hasta las raíces de los pelos; pero, tras mucho
sudar, vio lo inútil de su empresa, porque estos pelos estaban tan
apretados que casi se tocaban, y no había sitio entre ellos para atacar la
piel. Después de mucho trabajo y fatiga, resolvió finalmente volver a su
perro, y como éste se había ido entretanto, la pulga, quejosa y
arrepentida, acabó por morirse de hambre.